Eliminación de olores:
cómo elegir el método adecuado para cada situación
La eliminación de olores es el proceso de reducción o erradicación de los olores desagradables de un entorno.
La percepción de un mal olor no debe subestimarse, ya que podría no referirse exclusivamente al aspecto relacionado con el bienestar —es decir, la molestia percibida—, sino que podría ser indicativa de la presencia en el aire de una sustancia contaminante y, por tanto, dañina para la salud.
El primer paso que se debe dar es identificar la fuente del olor. Parece una sugerencia banal, pero identificar con exactitud el origen y el tipo de olor puede no ser sencillo. Existen múltiples sistemas de eliminación de olores, y el que puede funcionar de maravilla para una sustancia puede resultar completamente inútil para otra.
Existen diferentes métodos para la eliminación de olores, que pueden utilizarse de forma individual o combinada.
Los métodos más comunes para la eliminación de olores
Adsorción
descomposición
Filtración
Entre las diferentes tipologías, los filtros fotocatalíticos se están volviendo cada vez más populares como solución para la eliminación de los malos olores. Se trata de una tecnología descubierta hace tiempo, pero de reciente difusión comercial, que aprovecha la fotocatálisis para descomponer las moléculas odoríferas.
Filtración fotocatalítica, un método innovador para la eliminación de olores
La filtración fotocatalítica es una reacción fotoquímica en la que un catalizador (dióxido de titanio), irradiado por la luz, descompone las sustancias contaminantes en cuya composición está presente el carbono.
Con esta tecnología, la depuración se realiza mediante fotocatálisis, por efecto de la cual el dióxido de titanio absorbe la luz ultravioleta (UV) y utiliza la energía generada para descomponer las moléculas de COV en compuestos más simples e inocuos, como dióxido de carbono y agua.
Estos filtros tienen la desventaja de ser más costosos que los filtros de carbón normales, pero también poseen algunas ventajas importantes:
Ventajas de la filtración fotocatalítica por dióxido de titanio:
Eficacia: Puede eliminar una amplia gama de COV, incluso aquellos en bajas concentraciones.
Selectividad: Puede atacar selectivamente los COV, dejando inalterados otros gases presentes en el aire o en el agua.
Ecorresponsabilidad: No utiliza productos químicos peligrosos y no produce subproductos nocivos.
Bajo mantenimiento: Los filtros de dióxido de titanio son relativamente robustos y requieren un mantenimiento mínimo.
Poder bactericida: amplificado si se utiliza con UVC.
Es uno de los mejores métodos de purificación del aire, ya que no se limita a filtrar los contaminantes (en el sentido tradicional de «retener»), sino que los destruye y, por lo tanto, logra ser efectivo incluso con sustancias demasiado pequeñas para ser bloqueadas físicamente por un filtro como, por ejemplo, los malos olores.


